El presidente argentino, Javier Milei, descartó emprender acciones militares para arrebatar las Islas Malvinas a Gran Bretaña, a pesar de haber reclamado repetidamente la soberanía sobre ellas.
Reiteró su afirmación reciente de que el archipiélago pertenecía a su país, pero dijo que planeaba asegurar el territorio por vía diplomática.
Milei declaró a The Telegraph: "No creemos en las soluciones militares. No creemos en las soluciones militares. No creemos en las soluciones militares".
Añadió: "Vamos a recuperar las Malvinas por la vía diplomática. Las Malvinas son argentinas, legal, histórica y geográficamente".
El líder argentino se sintió envalentonado después de que Trump sugirió recientemente que podría reconsiderar la postura neutral de Washington sobre la soberanía de las islas. El presidente estadounidense también cuestionó la capacidad del Reino Unido para defender el territorio debido a sus problemas internos con la inmigración y la energía.
"No creemos en las soluciones militares", afirmó Milei (Reuters)
Las últimas declaraciones de Milei marcan la primera vez que descarta una intervención militar en el territorio desde que Trump dijo que revisaría el apoyo de Estados Unidos a la soberanía británica.
Argentina reclamó durante mucho tiempo la soberanía sobre las Islas Malvinas y las invadió en 1982 antes de ser derrotada en una guerra corta pero sangrienta.
Trump había dicho anteriormente que no apoyaría a Gran Bretaña si Argentina invadía las Islas Malvinas, en represalia por la postura del Reino Unido sobre la guerra con Irán.
"Su país no estuvo ahí para ayudarme", declaró a GB News, pocos días después de haber dicho que estaba revisando la postura de Estados Unidos sobre la soberanía británica sobre las islas.
Aunque Estados Unidos es formalmente neutral, Washington brindó apoyo a la campaña británica para recuperar las islas tras la invasión argentina de 1982.
Desencadenó la Guerra de las Malvinas, que provocó la muerte de 255 militares británicos en poco más de 70 días. También causó la muerte de 655 argentinos y tres isleños de las Malvinas.
El mes pasado, el presidente argentino Javier Milei afirmó que las Islas Malvinas estaban "bajo ocupación extranjera ilegal" por parte del Reino Unido. Además, amenazó con "tomar cartas en el asunto" durante su intervención en la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Afirmó que la autodeterminación de los isleños "no se aplica en este caso, ya que la población fue implantada por la potencia ocupante en un territorio cuya soberanía está en disputa"
Su gobierno también impuso sanciones a personas y empresas involucradas en la exploración petrolera en torno a las Islas Malvinas y anunció que presentará una denuncia penal contra la compañía petrolera Navitas Petroleum por sus operaciones en torno a las islas.
Una bandera de la Unión y una bandera blanca ondeando en Georgia del Sur tras la reconquista de la isla por parte de los británicos en mayo de 1982 (PA)
También presentó un proyecto de ley de seguridad de gran alcance que permitiría adoptar medidas más enérgicas y ampliar el papel de las fuerzas armadas en la protección de la infraestructura crítica del país.
Sin embargo, el primer ministro Andy Burnham declaró que el Reino Unido "se mantendrá firme ante cualquier amenaza" a la soberanía de las Malvinas.
A principios de este mes, afirmó que hará "lo que sea necesario" para que las Islas Malvinas sigan siendo territorio británico, tras las acusaciones de "amenazas" por parte de Argentina.
En un discurso pronunciado en la Cámara de los Comunes, el primer ministro afirmó haber planteado la cuestión de la soberanía al presidente estadounidense Donald Trump, así como la "clara y declarada voluntad de los isleños de seguir siendo británicos".
"Hago hincapié en este punto en mi discurso ante la Asamblea General [de la ONU], y en que siempre haremos todo lo necesario para respetar su voluntad", añadió.
El señor Burnham también abrió una investigación sobre las denuncias de acoso contra los habitantes de las Islas Malvinas tras supuestas intimidaciones procedentes de Argentina.
Traducción de Olivia Gorsin