CIUDAD DE MÉXICO, octubre 29 (EL UNIVERSAL).- Jugar un torneo oficial del PGA Tour ya es lo suficientemente importante para estar motivado durante la semana, pero hacerlo en tu país, acompañado por tu familia y amigos, le da un sabor especial.
Ese es el caso de Álvaro Ortiz, el mexicano con tarjeta asegurada para el máximo circuito la temporada que viene, que juega cada hoyo acompañado por su madre Graciela Becerra.
Este jueves, al comienzo de su primera ronda, Graciela habló sobre lo que significa para ella acompañar a su hijo y la relación que tiene con su hermano Carlos, quien es dos veces atleta olímpico y que también tuvo un paso exitoso por el PGA Tour, aunque actualmente está en LIV Golf.
"Estamos muy contentos porque estar en tu país es otro sentimiento, se siente muy confortable jugar con tus amigos, tu gente, y es un privilegio tener a la PGA aquí", declaró en el camino hacia el green del hoyo 1.
"Es el cúmulo de muchos años de trabajo, de sacrificios de toda la familia y estamos felices de que estén haciendo lo que les gusta, no todos tienen la oportunidad de trabajar en algo que los apasiona", agregó, al ser cuestionada sobre el sentimiento que le genera ver a sus hijos competir en el máximo nivel.
Gabriela confesó que, como buenos hermanos, las peleas y discusiones entre Álvaro y Carlos fueron parte de sus inicios; sin embargo, ahora comparten admiración.
"De chiquitos se peleaban, pero creciendo Carlos fue un gran ejemplo y Álvaro lo admira mucho. Es bonito ver que los hermanos se apoyan", explicó.
Graciela no se preocupa por futuros campeonatos ni victorias. Cuando tiene que responder qué desea para sus hijos, no tiene dudas.
"Que sigan haciendo lo que les gusta y sean felices. Estamos muy contentos de que están haciendo lo que les apasiona, y es lo único que queremos como papás, que sean felices", manifestó.